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Señores dirigentes de todos los países:
Me gustaría, sólo por un día, que se levantasen de sus camas y no hubiera nada. Que estuviesen ustedes solos y sus cumbres. Que no hubiera nadie para componer una nueva canción, ni un escritor que les ofreciese una novela, nadie. Sólo ustedes, los dirigentes de los países, todos. Que no hubiese nadie más que ustedes. Que no quedara nadie para hacer cine, que no hubiese nadie para ofrecerles una comida en sus restaurantes lujosos, que no pudieran comer pan de hoy porque no hubiesen panaderos, que se quedaran solos. Que conectaran la radio y no se escuchara nada. Que conectaran la televisión y sólo vieran nieve. Que no pudieran coger un taxi, solos, ustedes y sus amiguetes. Que abrieran la puerta de casa y no vieran a nadie, en ningún sitio, solos. Que nadie les espere en ningún sitio porque están ustedes solos.

Hay cosas que no se pueden aguantar. El asunto de los refugiados es algo insoportable para cualquier persona con un mínimo de humanidad.
¿Qué problema hay en acoger a estas víctimas de una guerra?
Pues resulta que en nuestro país y en muchos otros se les está acabando el chollo. Tienen a la gente en la calle, les han tirado de sus casas, han permitido una crisis económica, han creado pobreza… Y todo porque están al servicio de multinacionales y bancos. Sí, los políticos están a su servicio. Al servicio de la energéticas, de las compañías telefónicas, de los bancos… Y éstos les han subido a la chepa, de tal manera que son incapaces de poder hacer nada de lo que hay que hacer.

Tenemos viviendas vacías por todas nuestras ciudades ¿Pero cómo van a traer gente a esas casa si están permitiendo que tiren a la calle a los que están aquí? Pues eso, que tienen tal empastre dentro de su casa que ayudar a los refugiados les supondría una posible revolución. Porque han maltratado tanto a sus pueblos que ahora tienen miedo de ayudar a otros y que se revolucione más la cosa. Que ven que si facilitan la llegada de refugiados se puede volver el pueblo en contra porque lo tienen todo hecho un desastre. Como se suele decir: mucho miedo pero poca vergüenza. Les diré una cosa, el pueblo no es tan retorcido cómo ustedes. Somos capaces de ponernos en la piel de esa gente. Y nos dan igual todas sus gilipolleces ¡SOLUCIONEN ESTO YA!

Ojalá yo la supiese. Pero desde luego, así no. Hagan el favor de solucionar los problemas que tienen en su país. Pónganse a trabajar para el pueblo, pero a trabajar de verdad. Déjense de reuniones de un día o cumbres para la galería, con sus coffe breaks abundantes y sus comilonas vergonzantes. Ustedes no han trabajado nunca para el pueblo. Encierrense en sus despachos, quítense la chaqueta, aflojen sus corbatas y póngase a trabajar. A trabajar hasta que tengan todo solucionado. No salgan de allí hasta que quede todo claro.
Hagan lo que tengan que hacer, cáguense de una vez por todas en el IBEX, en las multinacionales, en los bancos y sean valientes de una vez por todas. Que son ustedes unos cobardes y unos miserables sin escrúpulos. Justifiquen su sueldo y de sus recolocados, cómo Felipe González y Aznar. No vayan a casa a dormir hasta que lo tengan todo en el sitio.
La población mundial no les va a perdonar esta actitud inhumana que a nosotros no nos deja dormir y a ustedes, por lo visto, parece que sí y muy bien.

Todavía no sé qué hago hablándoles de usted.

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