Respeto, nobleza, orgullo, sacrificio… son valores muy presentes en el rugby. Son más importantes que la fuerza, la velocidad, la precisión. En este deporte el respeto al árbitro y al adversario no se pierde en ningún momento. La nobleza permite que en esa montaña de jugadores nadie recrimina un golpe o pisotón. Se asumen como lances del juego y nadie piensa que se hacen por maldad. El orgullo te hace ir siempre a por todas, aun cuando estás perdiendo y la remontada es materialmente imposible. El sacrificio hace que cuando te falta el aliento, cuando crees que no puedes correr más, el balón le llega a tu compañero y corres para ayudarle, sin el equipo nadie es nada. Estos valores en el rugby son lo más normal del mundo. No solo se atribuyen estos valores a los jugadores. Los seguidores en los campos demuestran también su práctica. No hay necesidad de que la policía lleve a aficionados escoltados, ni que coloquen a unos en una esquina y a los rivales en otra.

Viendo y viviendo así el deporte, a nosotros, los del mundo del rugby nos cuesta entender comportamientos contrarios en otros deportes más mayoritarios y con más repercusión mediática. El comportamiento de muchos de esos deportistas multimillonarios que no les cuesta nada realizar cortes de mangas o mandar callar a los aficionados contrarios. Nos avergüenza ver a todo un equipo encima de un árbitro, gritándole que no sabe pitar, que lo hace fatal, perdiendo las formas.

El deporte ha de ser eso: deporte. El deportista se ha de comportar como tal y dejar al margen tonterías varias que calientan a los aficionados y no sirven para nada en el juego.

Os animo a conocer el rugby, sus normas, sus secretos y el tercer tiempo. En el tercer tiempo los jugadores de los dos equipos comparten un agape y hablan del partido, de la liga o de cualquier tema en armonía. Al final es un deporte y lo juega personas, como en todos los demás. ¿por qué no se pueden poner en practica estos valores en otros deportes?

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